Agua que cura, ¡agua de vida!

Agua que cura, ¡agua de vida!

Somos un 70% agua, y se trata de uno de los cinco elementos fundamentales que filósofos y médicos de todos los tiempos han usado para explicar la vida. De hecho nuestra vida sería imposible sin agua y, además, gracias a ella podemos curarnos. Desde hace muchos años el agua se ha usada también por su poder curativo. Recuerda que en verano más que nunca, época de calor, es muy importante mantenerse hidratad@. Hoy conocemos el agua en su faceta reconstituyente. ¿Te apuntas?

Su acción terapéutica es la que han usado los balnearios y centros de hidroterapia para crear a su alrededor un universo de salud. Por ejemplo, al estimular con agua la circulación pueden tratarse varices, dolores menstruales, y muchos otros. Por esta razón, los balnearios, los centros de hidroterapia y los de talasoterapia (agua de mar) se sirven del agua para ofrecer todos sus beneficios en entornos privilegiados. Tanto para tratar dolencias concretas como para relajarnos y disfrutar.

Beber agua mineral es una garantía de salud. Más aspectos sobre el agua:

Por qué es buena
La medicina convencional admite que aumentar el consumo de agua es conveniente en diversas patologías: bronquitis, exceso de mucosidad, infecciones urinarias como la cistitis y estreñimiento, entre otros.

El agua mineral siempre es preferible a la del grifo. Se considera un agua débilmente mineralizada aquella cuyo contenido mineral es inferior a 200 mg/l, y rica en sales minerales cuando es superior a 1g por litro. Se indica en la etiqueta como “residuo seco”.

¿Cuándo hay que beber?
Se recomineda beber un litro y medio de agua cada día por término medio. Y debe repartirse a lo largo de la jornada. Tomar un vaso por la mañana en ayunas es una buena costumbre depurativa.

¿A qué temperatura?
Es aconsejable tomar tanto el agua como otras bebidas a temperatura ambiente, ya que los líquidos demasiado fríos provocan un alivio de la sed sólo pasajero.

¿Con o sin gas?
Se recomienda elegir como agua de mesa habitual las poco mineralizadas, y las más fuertes y gasificadas sólo de vez en cuando.

Y además a todos estos beneficios enumerados, recuerda el poder relajante que tiene el agua.

El efecto relajante del agua sobre el organismo se explica de varias maneras. La relajación se puede dar por efecto mecánico (como chorros o presión aplicados sobre el cuerpo) que actúan como masaje relajante. Porque hay un efecto físico: la duración del baño y su temperatura activan la circulación. Y por un efecto químico: las aguas minerales relajan el sistema nervioso.

¿Qué cantidad de agua bebes al día?