El movimiento slow, adiós a la dictadura del tiempo

El movimiento slow, adiós a la dictadura del tiempo

El movimiento “Slow” (despacio) se inició en protesta por la apertura de un establecimiento McDonald’s en la Piazza di Spagna (Roma). Este movimiento dio origen a la organización “Slow Food” (creado como respuesta a dicha hamburguesería) y se desarrolló bajo el paraguas teórico del libre “El elogio de la lentitud”, de Carl Honoré. Este movimiento o corriente cultural ha evolucionado y se ha convertido en un estilo de vida muy seguido actualmente. Se trata de ver la vida desde otra perspectiva, con otra mirada. Aspira a desacelerar la rutina, reeducar hábitos, establecer prioridades y encontrar tiempo para cuidarse y disfrutar. Una tendencia “sin prisas”.

El movimiento Slow promueve vivir con calma y tomar el control del tiempo. Prioriza las actividades que suponen un desarrollo de las personas, encontrando un equilibrio entre las rutinas de cada uno y tomarse el tiempo necesario para disfrutar de actividades como dar un paseo o compartir una comida con otras personas. La esencia de la filosofía “slow” podría resumirse en que las cosas más importantes de la vida no deberían acelerarse sino que merecen ser gozadas sin prisa.

Gandhi dijo que “En la vida hay algo más importante que incrementar su velocidad”, frase que conviene ser recordada de vez en cuando. En la modernidad vivimos obsesionados por la gestión del tiempo. Rendimos culto a la velocidad y la prisa es el motor de nuestras acciones, cosa que no nos hace ser mejores. La desconexión del medio natural en las sociedades modernas nos deshumaniza y nos hace perder nuestra parte más esencial: la conexión con el mundo.

En medio de este caos es bueno saber detenerse y disfrutar del presente. Aunque muchas veces asociamos lentitud con valores negativos como torpeza, desinterés  y  desidia conviene recordar que lentitud también es constancia, resistencia, paciencia y reflexión. Valores indispensables para el éxito. El movimiento “slow” busca alejarse de la vida regida por el cronómetro y centrarse en disfrutar más el momento presente prestándole más atención.

¡Empieza a aplicar la “filosofía slow”!

• Busca el equilibrio con actividades relajantes el exceso de actividad te agota. Fomentar la pausa y la reflexión puede ser la mejor forma de descansar.

• Es bueno pararse a pensar, dudar o reflexionar, no lo hagas todo con prisa.

• Adopta el espíritu de “slow food”: recupera las comidas a ritmo relajado, sin televisión, en compañía de otras personas o saboreando lo que comes sin hacer nada más.

• Descubre cuál es tu ritmo y trabaja a un ritmo constante pero flexible.

• Recupera un ritmo más natural: haz ejercicio, pasea, contempla la naturaleza, ríete, juega con tus hijos. Y sobre todo, olvida el reloj en los ratos de ocio.

¿Te apuntas al movimiento “slow”?