La hora de la merienda... y nuestra dieta

La hora de la merienda… y nuestra dieta

Misteriosamente, al finalizar la jornada y cruzar la puerta de casa, parece como si la cadena de energía que nos ha mantenido activos todo el día se pare justo al llegar a la nevera. La lucha entre la necesidad química de glucosa que experimentan las neuronas y la represión consciente de no saltarse la dieta a media tarde se resuelve a favor de la supervivencia.

Lo que nos lleva a la cocina al llegar a casa es un intento de alejarnos de la niebla de cortisol que produce el estrés y poder disfrutar de la felicidad de las cosas sencillas. La hora de merendar, cuando se está a dieta, es una lucha difícil. Es mejor buscar alternativas para sorprender el hambre antes que no sea demasiado tarde. Una de las formas de hacerlo es comer antes de llegar a casa, pero no cualquier cosa, sino alguna cosa que lleve algo de grasa, proteínas o mucha fibra (por ejemplo, un yogur líquido, un poco de chocolate negro con un 70% de cacao o una manzana.

Los alimentos que contienen grasa o proteínas (como el yogur no descremado, un poco de jamón, un corte de queso semidescremado, o chocolate) ponen en marcha el cerebro. En cambio, los alimentos que llevan fibra (como la fruta o unas zanahorias) dan saciedad a nivel local, es decir al estómago, porque la fibra, al tener agua, dilata los pliegos. Hace falta saber cuál de los dos circuitos nos va mejor cuando tenemos hambre. En general, las personas que sufren de exceso de peso por culpa del estrés suelen ser más sensibles a lo primero; son las que cogen queso.

Lo mejor es intentar evitar alimentos que lleven azúcares rápidos. Damos unas ideas de meriendas con efecto tranquilizante o saciante.

  • Un plátano (facilita la producción de serotonina)
  • Un yogur natural con frutas del bosque (la grasa del yogur provoca saciedad)
  • Un puñado de cerezas (facilita la producción de serotonina)
  • Una cerveza sin alcohol con aceitunas (para ver un poco de futbol). La cerveza es una fuente importante de vitaminas del grupo B, que refuerzan el sistema nervioso, además de facilitar la entrada de triptófano al cerebro.
  • Una rebanada de pan con pavo (el pavo es una de las principales fuentes de triptófano)
  • Una barrita sustitutiva con mucha fibra (saciante)

Des del momento en que empezamos a comer hasta que notamos la sensación de saciedad o de tranquilidad tiene que pasar aproximadamente media hora.

Y tú, ¿qué meriendas?