¿Qué es el slow parenting?

¿Qué es el slow parenting?

De la misma forma que el movimiento Slow promueve vivir con calma y tomar el control del tiempo, el slow parenting o paternidad consciente, se enmarca dentro de este movimiento a favor de lo ‘lento’ a la hora de la paternidad. Así, la paternidad consciente es una tendencia en auge entre madres y padres que desean reforzar el vínculo con sus hijos y convivir con más amor. 

El concepto slow parenting fue acuñado por la enfermera canadiense Jean Alice Rowcliffe y consiste en poner atención a ciertos peligros de nuestro contexto social y cultural cada vez más efímero, superficial y que muchas veces valora los resultados por encima de los procesos. Así, la paternidad consciente promueve una revisión de nuestras prácticas y de nuestra manera de enfocar la vida.

¿Qué propone el slow parenting?

1- Usar menos la tecnología , sobre todo en contacto con nuestros hijos, y que descubramos junto a ellos los beneficios de la naturaleza y qué podemos aprender de ella.

2- Evitar ser amigos de los hijos y que reflexionemos sobre nuestro rol de padre y madre.

3- Observar y disfrutar del crecimiento y desarrollo de los hijos: cada detalle es maravillosos.

4- Que seamos los principales maestros de los niños.

5- Respetemos que el juego es el trabajo y cometido de los niños, ya que aprenden a través de los juegos .

6- Se recomienda no controlar todo aquello que les ocurre ni que les evitemos experimentar las frustraciones que forman parte de la vida.

7- Mostrarles la estrecha vinculación entre la libertad y los límites. Aunque parecen conceptos antagónicos, uno no es posible si el otro.

8- Acompañar a los hijos de una forma más cercana y compresiva; en definitiva, más consciente. Así será más fácil que el núcleo familiar se lleve más bien.

Estas pequeñas guías nos pueden ayudar a bajar nuestro ritmo de vida y aumentar la presencia en lo que estamos  haciendo en cada momento. Así, tomamos consciencia de la bonita responsabilidad de ser padres de una forma más natural, respetuosa y positiva.

Ahora ya sabes, prioriza las actividades que suponen un desarrollo de las personas, encontrando un equilibrio entre las rutinas de cada uno y tomarse el tiempo necesario para disfrutar de actividades como dar un paseo o compartir una comida con otras personas. La esencia de la filosofía “slow” podría resumirse en que las cosas más importantes de la vida no deberían acelerarse sino que merecen ser gozadas sin prisa.

¿Lo practicas habitualmente?

 

*Fuente: CuerpoMente