Colores y nutrientes en nuestra dieta

Colores y nutrientes en nuestra dieta

¿Quieres recuperar el placer de cocinar? Una forma de hacerlo, es fijándote en los colores para así añadir la componente lúdica a la hora de elegir los ingredientes. Hoy repasamos, por colores, las propiedades de algunos alimentos. ¡Vamos allá!

Color blanco

Empezamos con el color blanco: que tienen el ajo y la cebolla. Se recomienda tomar dos dientes de ajo al día, preferiblemente crudo y una cebolla al día. Sus compuestos azufrados poseen actividad antiinflamatoria, antibacteriana y antivírica. Y los flavonoides reducen la inflamación y estimulan el sistema inmunitario.

Amarillo  

Como el pimiento, que se aconseja tomarlo crudo con tiras o la calabaza y los calabacines, que son ideales cocinados en cremas. Los pigmentos amarillos como la luteína son casi siempre carotenoides de acción antioxidante. En general evitan el daño celular en tejidos y mucosas.

Naranja

El color naranja es propio del boniato. También de la zanahoria, que puedes usar en licuados vegetales. Se recomienda tomar alimentos de color naranja dos veces por semana ya que el betacaroteno anaranjado ayuda a la vista y actúa como antioxidante y mejora la respuesta del sistema inmunitario.

Rojo

Lo encontramos, por ejemplo, en el tomate. Y una forma fácil de tomarlo es con una cucharada al día. ¿Sabías que al cocinarlo aumenta la cantidad y disponibilidad del licopeno? El licopeno, que da el color rojo al tomate, es muy beneficioso para la salud. ¡Prepáralo en salsa con aceite de oliva y te chuparás los dedos!

Verde que te quiero verde

Aunque es el color más relacionado con las verduras, ya hemos podido ver que no es le único. Aún así, este es su turno. Se aconseja tomar bróculi, coles de bruselas o col verde al menos tres veces por semana. Si nos decantamos con las espinacas, perejil, acelgas, lechugas, recula o canónigos, basta con 100 gramos al día. Y en el caso del apio: dos veces por semana, este es ideal en licuados y también en caldos y cremas. La clorofila estimula las defensas del organismo y la flora bacteriana intestinal. Estos alimentos poseen gran cantidad de antioxidantes.

Y acabamos con el color morado

El de la lombarda, la berenjena o la cebolla morada. Conviene comerlos poco cocinados, ya que las antocianinas se disuelven en el agua y se degradan con las temperaturas altas. Las antocianinas son los pigmentos que le confieren su característico color y ayudan a disminuir la inflamación.

¿Alguna verdura más?

 

 

*Fuente: revista CuerpoMente